En una fotografía sorprendente, se ve a un león macho experimentando una conexión emocional con un tigre blanco, su compañero a quien aprecia mucho.
Esta improbable historia de amor entre un león y un tigre ha sorprendido a muchos, demostrando que ni siquiera las diferencias entre especies pueden impedir el afecto genuino.

Si bien los leones y los tigres pertenecen a la familia de los grandes felinos, el apareamiento entre ellos es poco común y ocurre principalmente en cautiverio.
Curiosamente, no son sólo los leones machos los que se aparean con tigresas; también demuestran su fuerza y encanto formando vínculos con leonas, que son conocidas por su orgullo e independencia.
Al vivir en cautiverio en espacios reducidos, una leona puede desarrollar sentimientos por un tigre macho, lo que da lugar a una relación interespecies.
Aunque puede haber resistencia inicial, una vez que se produce el apareamiento, a menudo se vuelve más fácil con los encuentros posteriores.
La foto muestra a un león y un tigre criados juntos en cautiverio. Su familiaridad mutua ha propiciado el apareamiento regular durante el ciclo estral de la hembra.

Normalmente, estas relaciones interespecies no dan lugar a descendencia. Sin embargo, hay excepciones, y algunos híbridos entre leones y tigres prosperan sin anomalías genéticas.
Un híbrido nacido de padre león y madre tigresa se conoce como ligre. Los ligres suelen ser más grandes que sus padres, disfrutan nadando como los tigres y muestran el comportamiento social típico de los leones.
Por el contrario, un híbrido de padre tigre y madre león se llama tigón. Los tigones suelen ser más pequeños que sus progenitores y son menos comunes que los ligres.

